¿Cómo adaptarnos a ella?

En días pasados el Gobierno Federal de México anunció los lineamientos para la reapertura de lo que será “la nueva normalidad” posterior a la pandemia por Covid-19 que ha azotado al mundo entero, la cual nos indica que, aunque se reactiven las actividades económicas, deberemos aprender a vivir con el hábito de seguir las recomendaciones sanitarias para evitar más contagios del Covid-19.

¿Cómo será el regreso a la nueva normalidad?

En tres etapas y guiados de la implementación de un semáforo que determinará qué actividades se pueden llevar a cabo en un estado dependiendo del avance del nuevo coronavirus.

Etapa 1: Reapertura para municipios que no tienen contagio, ni vecindad con municipios con contagio, incluyendo cercos sanitarios para estos municipios.

Etapa 2: En la segunda etapa, se reinician actividades en sectores considerados como esenciales; la minería, actividades como la fabricación de equipos de transporte y la construcción. Todo esto siguiendo las medidas sanitarias establecidas.

Etapa 3: En esta etapa se implementa el semáforo que determinará qué actividades se pueden llevar a cabo en un estado, esto dependiendo del avance del nuevo coronavirus.

¿Cuál será el impacto de la “nueva normalidad” para las empresas?

La pandemia ha impuesto al mundo una “nueva normalidad”, una nueva forma de hacer las cosas que afecta a todos los sectores, principalmente al ámbito empresarial y laboral, que en medio del aislamiento ya han implementado medidas que les permitan seguir operando y que muy seguramente seguirán implementando cuando todo pase.

Sin embargo, el impacto del Covid-19 en las empresas continuará durante el proceso de reinserción laboral debido al acondicionamiento de espacio de trabajo con las medidas sanitarias correspondientes para cuidar a los empleados y a los clientes. El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Enoch Castellanos, considera que la inversión por las empresas para dicho acondicionamiento podría representar de un 5% a un 10% de las inversiones contempladas por las empresas en el año.

Por lo cual, la modalidad “Homeoffice”, ahora no será un “beneficio para los empleados” sino para las empresas que podrán bajar costos de operación reduciendo espacios o consumos en el ámbito laboral garantizando así su operación efectiva. Otra cuestión que cambiará en las empresas es la costumbre de hacer reuniones o viajes corporativos, optando por videoconferencias por mucho tiempo.

Aquí te compartimos los protocolos propuestos para el regreso a los espacios de trabajo:

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